El Dr. Faustino Llamas fue el mayor de siete hermanos y creció en un entorno que valoraba el trabajo y la solidaridad, cualidades que lo definieron toda su vida. Como padre de nueve hijos y abuelo de 22 nietos (y contando), su carácter responsable, simpático y siempre alegre se destacaba en su enfoque optimista de la vida. Desde joven mostró su espíritu altruista; ejemplo de ello fue cuando regaló su recién adquirida bicicleta a un zapatero que había sufrido un robo.
Egresado de la UNAM con honores en neurocirugía, el Dr. Llamas dedicó 38 años de su carrera a la investigación médica, concentrándose en la médula espinal y tumores cerebrales. Era un ávido aprendiz, hablaba inglés, francés, chino, portugués, esperanto, alemán, italiano, ruso, y árabe, además de leer y escribir en braille. Completó una maestría en mercadotecnia y se tituló como abogado en diciembre de 2017.
Su pasión por la enseñanza lo llevó a impartir clases en varias universidades de Querétaro por más de 25 años y fundó la Clínica Neurológica y el Instituto de Rehabilitación de Querétaro. Consciente de las vulnerabilidades sociales, estableció la Casa Hogar San Pablo en 1987 para niños y niñas de escasos recursos con discapacidad intelectual, seguida por la Casa Hogar María Goretti en 1999 para niñas y mujeres. A estas instituciones se sumaron la Casa Maximiliano María Kolbe, la Casa Salvador Rivera García y la Casa Laura Vicuña, todas fundadas con el mismo espíritu de servicio.
Su trabajo trascendió fronteras, extendiéndose a Perú con un centro de día para personas con discapacidad y a Cuba con un asilo. Hidrocálido de nacimiento, mexiquense en su infancia y juventud, y zacatecano por herencia, fue queretano de corazón, donde su labor altruista ha dejado una huella imborrable.
El Dr. Llamas falleció el 30 de septiembre de 2017 en un accidente de carretera, viviendo hasta el último momento su compromiso con el bienestar de los demás.
